Día Internacional de la Mujer
Hay diversas teorías de cómo surge el Día Internacional de la Mujer: la más conocida es la de un incendio ocurrido en una fábrica textil de Nueva York en 1857, donde habrían muerto quemadas las obreras que hacían una huelga.
Lo cierto es que se instaura como una manera de posicionar una integración plena de las mujeres a la sociedad, como un grito estruendoso de “aquí estamos” y no nos vamos a ir, queremos votar, queremos tener derecho a elegir nuestro sistema de anticoncepción, queremos ganar el mismo sueldo, queremos ocuparlos cargos para los cuales estamos calificadas.
Pero… hoy en día es necesario? Es cierto que quedan muchas batallas pendientes -empezando por la de paridad de sueldos y la PAE- pero creo que la “discriminación positiva” no existe. Así como las mujeres no pretendemos ser discriminadas por el simple hecho de nacer con el gen XX, no debiéramos anhelar que se nos aplauda.
¿Cuál es el mérito de eso? ¿Hicimos acaso algo para nacer mujeres?. Nada. Pues bien. Es momento de entender el Día Internacional de la Mujer desde otra mirada. Es el momento de agradecer a todas las mujeres que con una caricia salvan un corazón, aquellas que sacan adelante a sus críos a pesar de la adversidad y el abandono de la pareja, a aquellas que son capaces de hacer el malabarismo sano de la familia, el trabajo, la capacitación, las amigas, el desarrollo personal, los niños/as y la pareja.
Toda mujer debiera saber lo que vale. No necesitamos un día para recordárnoslo. No debiéramos, al menos.
Que este sea un día para recordar y abrazar a todas las mujeres que han hecho –y siguen haciendo- historia, pública y privada.
A todas: un gran día!!!!



