lunes, 26 de marzo de 2007

Tu Marido es tu Hijo mas Malcriado

Leyendo este fin de semana la edición 1276 de la Revista Mujer de La Tercera, me encontré con un articulo muy bueno, el cual quiero compartir con ustedes.
Es un artículo escrito por un hombre el cual asume su condición de mamón, pendejo, hincha pelotas y toooooodo lo que nosotras ya sabemos con respecto al sexo opuesto. Que felicidad sentí al leerlo ya que afirmaba mi teoría de que los hombres son como Peter Pan, nunca crecen!!!!




"Una de las razones por las que me niego a casarme y, por ende, a tener hijos - ¿o alguien cree que en este país se puede pensar en la opción europea de ser sólo dos para el resto de la vida?- es que no estoy dispuesto a compartir el amor de mi mujer con esos mocosos ni tengo el más mínimo interés en que ella me entregue lo que sobra de afecto después de despertar, vestir, alimentar, acompañar, ir a dejar, bañar, secar, ir a buscar y abrazar a "nuestros" hijos.
Seamos honestos: las mujeres nos aman, adoran y veneran hasta que son mamás. Desde el primer hijo en adelante uno pasa a ser un elemento secundario, una especie de accesorio, un reserva calentando fuera de la cancha. Y no lo digo yo, que claramente no soy el experto; lo dice Martín Pablos en estas mismas páginas, lo dicen mis amigos casados, lo dicen las sicólogas que escriben aquí, lo dice la ley de la vida. Claro que no es cosa de plantear el asunto así como así en cualquier parte, pues se trata de un tema políticamente incorrecto y uno queda como el más bruto de los brutos si pretende criticar el sagrado e infinito vínculo entre madre e hijo. Y no sólo como un insensible, sino también como un inmaduro, poco evolucionado y cabro chico que quiere llamar la atención.
Me imagino que deben estar pensando que en realidad no es tan así, porque ahora los hombres son más cercanos como padres, educan por igual con sus mujeres, ya no son distantes como antaño, participan, y todo el discurso cada vez más repetido. Es cierto, las cosas han cambiado, pero sólo en parte, porque la verdad es que seguimos siendo unos pendejos que, cuando nos permitimos con honestidad ser niños chicos, sólo hablamos de potos, tetas, motos, autos y fútbol. ¿O ustedes se imaginan un Club de Toby donde el tema de la noche sean los colados, los enteritos o lo importante que es hablarles a los hijos de conceptos como generosidad, amor y valores? Ninguna posibilidad, olvídense. Se los digo con años de experiencia en el arte de juntarse con los amigos casados a comer y tomar. Lo único que quieren los pobres macabeos es olvidarse por tres horas de que son papás, maridos y trabajadores.
Pero no quiero salirme de la línea argumental, porque tengo más elementos para profundizar en esto de que los hombres no dejamos nunca de ser niños. Y elementos potentes, como la investigación que se acaba de hacer en Francia y que demuestra que las mujeres que trabajan y viven con sus parejas dedican más tiempo a las tareas domésticas que las que viven solas. Y que, por el otro lado, los hombres disminuyen las horas que invierten en el aseo de la casa una vez que empiezan a vivir con sus parejas. Llevado a números, el estudio dice que una mujer que trabaja hace 15 horas de tareas domésticas a la semana cuando vive en pareja y apenas 10 horas cuando vive sola. En cambio los hombres, que hacen siete horas de labores domésticas cuando viven solos, hacen sólo cinco cuando cohabitan. ¿Flojos? ¿Caraduras? Un poco, pero sobre todo, niños que apenas volvemos a tener una mujer adulta cerca la convertimos en mamá de manera inconsciente. Una mamá a la que queremos para nosotros solos. Que nos mime, nos cuide, nos toque, nos mire y nos escuche atentamente. Que nos cocine cosas ricas, nos saque los puntos negros y los pelos de los lunares, que nos ponga protector solar en verano y nos lave el pelo cuando nos damos un baño juntos, que nos traiga el desayuno a la cama, nos haga regalitos sorpresa, que saque una aspirina de la cartera cada vez que nos duele la cabeza. ¿Sí o no? Es la pura verdad, somos el hijo más malcriado aunque lo disimulemos, aunque cueste confesarlo y aunque los que tienen descendencia lo sufran en silencio."

Por: Nick Beer
Ilustración: Iris Monge

12 comentarios:

Tricia dijo...

Pucha que tiene razón este artículo...
No sabes como me sentí identificada cuando dice... el estudio dice que una mujer que trabaja hace 15 horas de tareas domésticas a la semana cuando vive en pareja y apenas 10 horas cuando vive sola. En cambio los hombres, que hacen siete horas de labores domésticas cuando viven solos, hacen sólo cinco cuando cohabitan.
Toy que me devuelvo pa la casa de mi mami..jejejeje

Un besote...

SATI dijo...

De quien sera la culpa del machismo????

Menos mal que habemos algunos que no hemos sido contagiados.

Vero dijo...

Todo es bueno es su justo equilibrio, que rico es compartir las tareas con la pareja pero tambien es rico regalonearlos y mimarlos, feliz lo concentiria en todo pero tambien espero que el haga lo mismo conmigo. Los unicos que me cargan son los machistas que esperan ser atendidos por obligacion, pero afortunadamente de esos ya quedan muy pocos.

Un Beso.

Artemisa dijo...

yo estoy chata de servir, limpiar, hacer...
aunque no puedo negar que mi compañro me ayuda mucho, pero igual que lata los minos que piensan que es nuestra obligacion como mujeres hacerlo, lo bueno es dejar las cosas bien claras desde el principio y asi evitar los malos entendidos

besitos amigas

elalcaravan dijo...

reconozco que a la edad que tengo, igual soy algo inmaduro, mi ex, a veces era como mi mamá, no soy casado pero he sabido que las mujeres cuando tienen hijos, a veces se despreocupan un poco del marido

La_Keka dijo...

Me quedo con el complemento y el equilibrio.
Todo en su justa medida.

Un besote Niña!!!!
Saludos Cordiales.

Gata devoralunas dijo...

Bueno, por lo mismo no me caso ni amarrada. Sorry, debe ser lindo lo de los hijos y eso...pero no, muchas gracias. Que lata que un mino diga esas cosas de mí, si puedo correr el riesgo de que alomejor, tenga razón. He visto a mis amigas casadas abandonar no al marido, si no, a ellas mismas. Convertirse en fantasmitas. Todo mal. Dejan de tirar, de salir, pololear cuando llega la guagua. Y claro, convengamos en que la culpa no es toda de ellas, sino que además los chicos no son muy comprensivos con esos cambios. Como sea, me lo evito y no me caso. Punto.

tukota dijo...

gracias a Dios, el que me toco a mi cocina bkn, le gusta el orden y la limpieza y me ama y ama a mi plus...porque yo venia con premio...bueno eso creo hasta el momento...

Beatriz Lorca Espinoza dijo...

Creo que la comunicación es la ciencia de la vida en pareja... como dice el dicho "las mujeres hacen al hombre".
En esta etapa de mi vida estoy tratando que mi pareja aprenda a escuchar y también a verbalizar sus ideas en cuanto a la convivencia, pero siempre sin olvidar que nosotras no debemos perder la cualidad nata de escuchar y verbalizar.
Muchos saludos.

Elisa de Cremona dijo...

mmmm....
paso....

RAHM dijo...

ha llegado mi hora de ser malcriado...

Blood dijo...

Excelente artículo... en lo único en que soy diferente a la descripción es en lo autista: no me gusta que estén todo el día pendiente de mí (sólo la noche). Pero en todas las otras muestras de egoísmo e inmadurez descritas acá me sentí identificado.

Saludos sangrientos

Blood
PS: definitivamente va muy bien la temática del blog, modestas felicitaciones de mi parte...